¿Debemos lavar siempre la nariz de nuestro bebé? Depende de la edad del niño y de las circunstancias. Este video nos aclara cuándo y cómo debe hacerse.
Los lavados nasales son una práctica común para aliviar la congestión nasal en bebés y niños. Sin embargo, es importante saber cuándo son realmente necesarios y cómo realizarlos correctamente para evitar efectos adversos.
Un error frecuente es realizar lavados nasales a recién nacidos al primer signo de congestión nasal. Es importante comprender que la nariz del bebé se está adaptando a un ambiente más seco fuera del útero materno. La congestión en estas primeras semanas suele ser producto de esta adaptación y no requiere de lavados nasales. Introducir suero fisiológico a presión o utilizar aspiradores nasales en exceso puede irritar la mucosa nasal y empeorar la congestión.
Durante los episodios de catarro, es común que los niños presenten congestión nasal y secreción. Si bien algunos profesionales recomiendan los lavados nasales de forma rutinaria, su utilidad es limitada en casos de mucosidad clara y fluida. Los lavados nasales pueden proporcionar un alivio temporal, pero no abordan la causa subyacente del catarro. En estos casos, es más efectivo asegurar una buena hidratación y dejar que el cuerpo combata el virus por sí mismo.
Las vegetaciones adenoideas, o simplemente vegetaciones, son tejidos linfáticos ubicados en la parte posterior de la nariz. Cuando las vegetaciones se inflaman, pueden obstruir el paso del aire y causar congestión nasal, respiración ruidosa e incluso apnea del sueño. En estos casos, los lavados nasales no son efectivos ya que no pueden alcanzar la zona afectada. El tratamiento de las vegetaciones inflamadas puede incluir desde observación y manejo expectante hasta la extirpación quirúrgica en casos severos.
Los lavados nasales son especialmente útiles cuando la mucosidad es espesa y dificulta la respiración. En estos casos, un lavado nasal adecuado puede ayudar a despejar las fosas nasales y mejorar la calidad de vida del niño. Es importante destacar que los lavados nasales no deben ser agresivos.
Para realizar un lavado nasal de forma segura y efectiva, se recomienda seguir estos pasos:
Inclinar la cabeza del niño hacia un lado.
Introducir suavemente el suero fisiológico en el orificio nasal superior.
Dejar que el suero fisiológico salga por el otro orificio nasal o por la boca.
Repetir el proceso en el otro lado.
El uso de aspiradores nasales puede ser útil para retirar la mucosidad después del lavado nasal, pero se debe evitar su uso excesivo. Aspirar con demasiada fuerza puede irritar la mucosa nasal y aumentar la producción de mucosidad.
En resumen, los lavados nasales pueden ser una herramienta útil para aliviar la congestión nasal en bebés y niños, pero es fundamental utilizarlos con criterio. Si tienes dudas sobre la necesidad de realizar lavados nasales a tu hijo, consulta con su pediatra.
lavados nasales según la edad del bebé, últimamente muy frecuente que me lleguen recién nacidos, los que lo primero que me dicen los padres está resfriado, Tienes dos tres semanas y ya les matamos que tiene. Moquitos la nariz y no podemos sacar hacerlo. Y entonces empiezan a hacerle lavados nasales. Un recién nacido. Hay una cosa que no entiendo a los padres que llevan nueve meses metido dentro de la barriga de su mamá, sumergido en líquido y por tanto la nariz está continuamente mojada. En el momento que sale a un ambiente más seco y en el que, además de cambio brusco de temperatura, nos encontramos con un problema. Y es que la nariz se tiene que acostumbrar a ese nuevo ambiente y lo que hace es que se congestiona ante cualquier cambio de humedad de temperatura. Ante eso muchos padres empiezan a hacer lavado, decir introduce en su obra presión y después, con una aspiradora, intentan sacar lo que pueden de mucosidad o del propio suelo. Resultado cuando hacemos esa que habitamos todavía más la nariz, con lo cual empeora la situación. Esto que se llama Rimitti, se queda bastante. En una de las primeras razones por las que empezamos a hacer el lavado de ganar y a nuestro hijo y que no deberíamos hacer. Debemos entender que simplemente lo que tiene es congestión por sequedad del ambiente, por cambio de temperatura y que podemos tranquilizar. Regular esas se queda simplemente añadiendo una gota de suero fisiológico en cada orificio de la nariz Si introducimos a presión, vamos a irritar la Si producimos aspiración con presión negativa, vamos a producir también más congestión. Por lo tanto, en esa situación no hay que hacer lavado, simplemente mojar la nariz con una gotita de suero fisiológico. Llega después la edad en la que el niño empieza a pasar un catarro después de otro y ahí empezamos a plantearnos. Bueno, aquí sí que habrá un falta. Lo han lavado y de hecho, muchos compañeros míos que indican que ante los mocos Lo único que tiene que hacer es que viva mucho líquido y hacer lavado continuamente. Y a mi la verdad es que lo lavado. No me gustan tanto y no me gustan, porque sólo hay una situación de las posibles en la que el lavado de Sutil. Cuando un niño tiene, por ejemplo, mucha mucosidad clara, vemos que está continuamente cayendo agüita de su nariz. Ahí sirve para algo el lavado, tú piensa, le hace ser lavado y cinco minutos más tarde, que hay Otra vez moco claro cayendo de su nariz no le ha servido para nada. Ha pasado un mal rato porque a ningún niño le gusta que le hagan un lavado de nariz y la calidad de vida no ha mejorado más que cuatro o cinco minutos. No es útil. Hay una situación también muy frecuente después de los catarros, en la que al niño le han crecido las vegetaciones para producir defensa contra ese catarro. Y lo que notamos es que ya no hay M o con la nariz, sino que tenemos mucho loco, pero en la garganta y que al niño le Costa le cuesta respirar, pero simplemente porque tiene algo que está impidiendo que el aire pase hacia atrás, que son las vegetaciones. Con el lavado no vas a eliminar las vegetaciones y no vas a llegar donde está el moco que hacer la garganta. Con lo cual va a ser totalmente infructuoso del niño a pasar un mal rato. Y no nos va a servir tampoco para nada. La única situación en la que puede servir un lavado de nariz cuando el niño lo vemos con mucho moco espeso, saliendo continuamente de la nariz ese modo espesos y lo limpiamos con un buen lavado. Tardará hora en volver a rellenar la nariz, pero es una cosa que pueda mejorar la calidad de vida y la respiración del niño durante todo este tiempo. Con lo cual ahí no puede merecer la pena. Pero sí moco claro de nariz, mucho peso en la garganta. Ahí no sirve absolutamente para nada En. La situación es la que es y que tenemos el moco espeso y queremos hacer el lavado. Cómo lo haremos? Para hacerle el mínimo daño posible al niño, lograremos inclinar su cabeza de lado e introducir el suero por el orificio que queda encima. Lo normal es que ese suero salga o bien por el otro edificio de la nariz o bien que el niño se lo aclare. Después lo pondremos. La posición contraria introduciremos, pero el que ahora queda por encima, simplemente eso y el aspirador lo podemos usar, pero sólo hasta que traigamos el moco que vemos, no con la intención de A ver si podemos sacar un poquito, porque si lo hacemos mucho. El aspirador acaba produciendo más congestión y estimulando más la producción de moco. Por lo tanto, lavado sólo en los casos de los cuales de verdad va a ser útil. Y es cuando el niño tiene la nariz llena de mocos espeso en las demás situaciones, limpiarle simplemente del moco que veas y dejarlo en paz.