Asma: una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a millones de personas
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las vías respiratorias, los conductos que transportan el aire hacia dentro y fuera de los pulmones. Esta inflamación provoca que las vías respiratorias se estrechen y se hinchen, lo que dificulta la respiración y puede causar síntomas como:
Tos, especialmente por la noche o temprano en la mañana
Sibilancias, un silbido agudo al respirar
Opresión en el pecho
Dificultad para respirar
Los síntomas del asma pueden variar de una persona a otra y pueden ser leves, moderados o graves. Algunas personas solo experimentan síntomas ocasionalmente, mientras que otras los tienen con regularidad o incluso de forma continua.
¿Qué causa el asma?
Se desconoce la causa exacta del asma, pero se cree que es una combinación de factores genéticos y ambientales. Los factores de riesgo para desarrollar asma incluyen:
Antecedentes familiares de asma o alergias
Exposición a alérgenos durante la infancia, como ácaros del polvo, polen, caspa de animales y moho
Infecciones respiratorias virales durante la infancia
Exposición a irritantes ambientales, como el humo del tabaco, la contaminación del aire y los productos químicos
¿Cómo se diagnostica el asma?
El diagnóstico del asma generalmente se basa en los síntomas, el historial médico y un examen físico. El médico también puede recomendar pruebas para evaluar la función pulmonar, como la espirometría. Esta prueba mide la cantidad de aire que una persona puede inhalar y exhalar, así como la rapidez con la que puede exhalar el aire de los pulmones.
¿Cómo se trata el asma?
No existe una cura para el asma, pero con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas pueden controlar sus síntomas y llevar una vida normal y activa. El objetivo del tratamiento del asma es:
Reducir la inflamación de las vías respiratorias
Prevenir los síntomas
Controlar las exacerbaciones, también conocidas como ataques de asma
El tratamiento del asma generalmente incluye:
Medicamentos
Medicamentos de control a largo plazo, como los corticosteroides inhalados, que ayudan a reducir la inflamación de las vías respiratorias.
Medicamentos de alivio rápido, como los broncodilatadores de acción corta, que ayudan a abrir las vías respiratorias rápidamente durante un ataque de asma.
Identificar y evitar los desencadenantes del asma, como los alérgenos, el ejercicio físico, el aire frío y las infecciones respiratorias.
Elaborar un plan de acción para el asma con el médico, que incluya qué hacer si los síntomas empeoran o si se produce un ataque de asma.
Consejos para controlar el asma
Además del tratamiento médico, hay algunas cosas que las personas con asma pueden hacer para controlar sus síntomas y prevenir los ataques de asma:
Tomar los medicamentos según las indicaciones del médico.
Identificar y evitar los desencadenantes del asma.
Controlar la respiración.
Hacer ejercicio regularmente.
Mantener un peso saludable.
Dejar de fumar.
Vacunarse contra la gripe y la neumonía.
Vivir con asma
Vivir con asma puede ser un desafío, pero con el tratamiento y el manejo adecuados, la mayoría de las personas con asma pueden llevar una vida plena y activa. Es importante trabajar en estrecha colaboración con el médico para desarrollar un plan de tratamiento que funcione y aprender a controlar los síntomas.
Si tienes asma, es importante que sepas que no estás solo. Hay muchos recursos disponibles para ayudarte a controlar tu asma y vivir una vida plena.